IRENA organizó un intercambio regional de conocimientos sobre uso productivo de la energía renovable en Perú

Diferentes actores del sector público, tomadores de decisiones y organismos de cooperación internacional de América Latina se reunieron en la ciudad andina de Cajamarca, Perú, los días 7, 8 y 9 de julio para intercambiar conocimientos sobre la energía renovable como motor de las economías locales. El procesamiento agroindustrial, el bombeo para riego, la conservación en frío, la carpintería y la pequeña empresa son algunas de las actividades que, con energía suficiente, generan empleo y añaden valor a lo que las comunidades rurales ya producen. El potencial es enorme: solo la agricultura familiar sostiene a más de 60 millones de personas en la región y produce más de la mitad de sus alimentos.
«Este intercambio de conocimientos no es un evento aislado: forma parte de una serie de intercambios y actividades de fortalecimiento de capacidades que la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) ha llevado a cabo en distintas regiones del mundo en el marco de la Iniciativa Global para la Transición de Comunidades Remotas hacia la Energía Renovable, con el fin de conectar experiencias sobre usos productivos de la energía renovable entre países que enfrentan desafíos similares de acceso y escala. La edición de Cajamarca fue la primera enfocada en América Latina, y agradecemos a Practical Action y a la Alianza Global para la Energía por coorganizarla», señaló Kamran Siddiqui, Oficial de Programa de IRENA.

Los dos primeros días del encuentro se organizaron en torno a un objetivo compartido: que gobiernos, financiadores, agencias de cooperación y comunidades trabajen de manera coordinada para que la energía renovable destinada a usos productivos llegue a más territorios y mejore los medios de vida de las personas. A partir de las experiencias compartidas por los participantes, las discusiones abordaron cómo pasar de estrategias de electrificación que solo miden si un hogar está «conectado» o «no conectado», hacia marcos de política institucional que también planifiquen la calidad del suministro y la demanda productiva; modelos de gobernanza con apropiación genuina por parte de la comunidad; y si el financiamiento combinado (blended finance) puede reducir el riesgo de invertir en usos productivos para pequeños productores que no califican para el crédito comercial convencional.
«La energía no es un fin en sí misma; es un habilitador del desarrollo. Cuando una comunidad puede usar energía para procesar productos agrícolas, impulsar pequeños negocios, mejorar servicios productivos o crear nuevas oportunidades de empleo, estamos hablando de energía al servicio de las personas y del desarrollo sostenible», afirmó Alicia Quezada, Directora de Practical Action en América Latina.

Un tercer día en el terreno
La jornada final llevó a los participantes a conocer sistemas de energía para uso productivo instalados a través de proyectos de Practical Action y que hoy son gestionados por las propias comunidades: Granja Porcón, en funcionamiento desde hace más de 16 años, impulsa el procesamiento lácteo de la cooperativa y sus actividades turísticas; y Chaupirume y Suro Antivo, bajo gestión comunitaria desde hace 14 y 15 años respectivamente, sostienen negocios locales, molinos de grano y talleres de carpintería mediante una tarifa acordada por la propia comunidad. Suro Antivo, a su vez, pasó de 60 a más de 120 hogares y tres instituciones educativas, incluyendo un puesto de salud, una prueba de que estos modelos no solo perduran, sino que también pueden escalar y transformar la calidad de vida de comunidades enteras.
«Esta energía ha cambiado nuestras vidas […]. Hoy usamos la energía no solo para nuestros hogares, sino para hacer funcionar nuestros negocios, pagando menos. Hemos avanzado: nuestros hijos pueden usar computadoras, algo que antes no podían hacer. Para mí es una bendición que esta energía siga funcionando. Gracias a nuestro operador y administrador, que continúan gestionando este servicio para todos los hogares de esta comunidad.» — Demetrio, del caserío de Chaupirume, San Pablo, Cajamarca.

El encuentro reunió a representantes de los ministerios de energía y ambiente de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, junto con organizaciones de la sociedad civil como la Fundación para la Sostenibilidad de la Amazonía (FAS), la Fundación SELCO, Kara Solar y Light Up The World; financiadores y organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Instituto Global para el Crecimiento Verde (GGGI) y la FAO; y actores técnicos regionales como OLACDE. El encuentro fue organizado conjuntamente por IRENA, la Alianza Global para la Energía (GEA) y Practical Action.