Energía limpia impulsa la alimentación y la bioeconomía en Bolivia
Escrito por: Mónica Cuba, jefa de comunicaciones de Practical Action en Bolivia

Bolivia se encuentra ante un desafío histórico: transformar su matriz energética que, aunque ha sido el pilar de su desarrollo, hoy depende en más de un 80% de los combustibles fósiles. Mientras la generación eléctrica aún descansa en un 70% en fuentes termoeléctricas, el potencial de las energías renovables —que hoy representan apenas una fracción del 1% en la producción primaria— permanece insuficientemente valorizado.
Desde Practical Action, trabajamos para acelerar esta transición, convirtiendo el gran potencial solar y de otras energías renovables existente en el país en una herramienta de resiliencia que garantice un acceso equitativo, sostenible y de bajo costo para las comunidades más vulnerables.
Las comunidades y municipios están demostrando cómo la energía solar puede ser el motor que impulsa esta transición a nivel local, con gobernanza y contribuyendo a la seguridad alimentaria en las regiones más vulnerables. Al mirar hacia el futuro, entendemos que la energía limpia no es un fin en sí mismo, sino el medio para que miles de familias rurales pasen de la supervivencia a un presente próspero, reduciendo las brechas de pobreza e incrementando su resiliencia.
Energía solar para la refrigeración, la innovación y la alimentación

En la Amazonía boliviana, por ejemplo, el acceso a sistemas de refrigeración solar está devolviendo la dignidad y el tiempo a comunidades que antes desechaban gran parte de sus alimentos por falta de electricidad para conservar la carne de pescado y otros animales que son fuente tradicional de proteína por falta de electricidad para congelar y tener acceso y disponibilidad de este alimento.
En la Amazonía boliviana, por ejemplo, el acceso a sistemas de refrigeración solar está devolviendo dignidad y tiempo a comunidades que antes perdían gran parte de sus alimentos por falta de electricidad. Hoy, estas tecnologías permiten conservar y congelar carne de pescado y otros animales, fuentes tradicionales de proteína, asegurando su disponibilidad y acceso para las familias.
Más allá de la innovación tecnológica con los paneles, lo que vemos es un cambio humano profundo: mujeres emprendedoras que ahora conservan sus productos alimenticios y lideran negocios locales diversificando sus oportunidades; comunidades que se organizan para la gobernanza del uso y administración de la tecnología, demuestran que la energía es un catalizador de esperanza.
Parte de esta historia fue captada por Climate Action Network International (CAN International) -en colaboración con Ekoenergy ecolabel, a través de su iniciativa Sun shine stories, que visibiliza experiencias reales de transición energética justa a nivel comunitario en distintas partes del mundo. “Energía solar para la seguridad alimentaria y la generación de ingresos en la Amazonia boliviana” nos recuerda que la transición energética es realmente justa cuando se construye desde los territorios y responde a sus necesidades cotidianas: alimentación, alternativas económicas basadas en sus ecosistemas y costumbre, gobernanza y dignidad y resiliencia climática.
Energía para el riego, la alimentación y el cuidado de los suelos

Por otro lado, en la inmensidad del Altiplano, la crisis climática se combate con ingenio y organización local. Más de 10 sistemas de riego tecnificado con bombeo solar están permitiendo a agricultores y agricultoras desafiar a la sequía y las heladas, pasando de un solo ciclo productivo anual a dos.
Gracias a la energía limpia, ya no dependen de costosos y contaminantes combustibles, eliminando el desperdicio de agua y el agotador esfuerzo físico de los métodos tradicionales. Ahora, el bombeo solar permite diversificar cultivos —desde hortalizas hasta tubérculos—, garantizando que el plato de comida en la mesa sea constante, nutritivo. Además, permite que las familias incrementen sosteniblemente su capacidad de producción y generen ahorros significativos para las familias.
Estas experiencias demuestran que, al multiplicar el acceso al agua, no sólo aumenta el volumen de alimentos, sino que se fortalece el capital humano y la organización comunitaria, mientras transforman realidades.
Un modelo basado en la colaboración

El enfoque de Practical Action se basa en la colaboración: la comunidad pone su mano de obra, material en zona y conocimiento; los gobiernos municipales se suman con inversiones consensuadas con sus comunidades; y nosotros aportamos la innovación y asistencia técnica.
No se trata solo de instalar equipos, sino de fortalecer la gobernanza, integrando prácticas de mantenimiento y administración vinculadas a planes de negocio que aseguren la sostenibilidad y aporten a:
- Mejorar la seguridad alimentaria y la gestión integral de los recursos hídricos, fomentando la adaptación al cambio climático, el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria y medidas de mitigación
- Mejorar las prácticas de agricultura climáticamente resiliente bajo enfoques regenerativos, que aporten a la resiliencia climática, desde lo local.
- Fortalecer las economías locales mientras se fomentan y se brindan herramientas para la adaptación y mitigación climática.
En el marco del Día Internacional de la Energía Limpia, reafirmamos que el camino hacia un 2026 más resiliente se construye hoy, con trabajo articulado. Las historias de éxito y sus aprendizajes nos inspiran a seguir escalando soluciones prácticas que transforman vidas.
Te invitamos a a reflexionar sobre cómo la transición hacia fuentes renovables no es sólo un imperativo ambiental, sino una herramienta poderosa de justicia social. En Bolivia la energía limpia ya está impulsando el acceso a agua, a la producción y sistemas alimentarios sostenibles, la innovación y la bioeconomía local. Pero todavía se requiere resolver brechas críticas como las de valorar el potencial de la energía renovable con políticas e incentivos que fortalezcan su acceso, apropiación y sostenibilidad; potenciar los aportes del sector a la adaptación y mitigación climática nacional, desde lo local, así como la innovación de la energía y los mecanismos de financiamiento climático que permitan a Bolivia dar el salto energético necesario para descarbonizar su economía sin comprometer su crecimiento y desarrollo.