«Soy voluntaria de corazón»: La mujer que informa a su comunidad dos veces al día para salvar vidas 

Raquel Izarra vive en Santa Inés, una comunidad crítica frente a huaicos e inundaciones en el distrito de Chaclacayo (Lima). Desde hace siete años, reporta las lluvias cada mañana y noche a una red comunitaria. La información de su grupo, la Red MOP, ha evitado tragedias. 

Son las 6 de la mañana en Chaclacayo y Raquel Izarra ya está despierta. Mira por la ventana, observa el cielo, revisa su pluviómetro, lee el nivel de lluvia que se acumuló, toma su celular y escribe en el grupo de WhatsApp de la Red de Monitoreo Participativo de lluvias de la cuenca del Rímac (Red MOP) el reporte que podría salvar vidas. Lo hará otra vez en la noche. Así, todos los días, en la temporada de lluvias de diciembre a abril, desde hace siete años. 

Esta temporada, 15 regiones del país se encuentran bajo alerta roja y 18 distritos de las provincias de Lima y Huarochirí han sido declaradas en emergencia por peligro inminente. En ese contexto, el trabajo de voluntarias como Raquel es la diferencia entre estar preparados o ser sorprendidos por un huaico devastador. 

La ciencia de observar la lluvia 

Chaclacayo tiene 16 quebradas. De diciembre a abril, las lluvias pueden activarlas causando huaicos y deslizamientos. Las lluvias intensas también aumentan el caudal del río Rímac causando posibles erosiones y desbordes que ponen en riesgo infraestructura, viviendas y hasta la vida de las familias ubicadas en esta zona.  

Por ello, la Red de Líderes Resilientes de la cuenca del Rímac, un colectivo de vecinos de la zona, decidió formar una red de voluntariado para generar datos sobre la lluvia. En 2018, con el apoyo de Practical Action mediante el Programa de Resiliencia Climática de Zurich, formaron la Red de Monitoreo Participativo de lluvias de la cuenca del Rímac (Red MOP). Hoy cuenta con más de 60 voluntarias y voluntarios en 10 distritos -desde Matucana hasta Vitarte- que reportan el desarrollo de las lluvias en tiempo real, generando datos cruciales para la prevención de desastres. 

La evidencia existe. El 25 de febrero de 2019, la Red MOP registró en Chaclacayo un evento inesperado: hubo una activación de quebrada durante la mañana y sin días previos de lluvia, lo cual es atípico según registros previos. Tres voluntarias ubicadas en la quebrada Los Cóndores midieron precipitaciones de entre 19,5 y 20,5 mm de lluvia acumulada antes del mediodía. Este registro fue compartido por el chat grupal de la Red MOP y permitió tomar medidas de respuesta a tiempo. 

«Considero que el aporte más importante de la Red MoP es dar información verídica de primera mano en tiempo real», dice Raquel. Por ejemplo, observar y comunicar constantemente sobre el desarrollo de la lluvia, permite a las comunidades estar más atentas a posibles emergencias. «Corremos a cerrar los accesos principales y a proteger las viviendas», explica. Desde noviembre comienzan las faenas: preparan sacos terreros, limpian las vías de evacuación, hacen mantenimiento a la señalización, todo acorde a los protocolos y recomendaciones desarrolladas en colaboración con los municipios, SENAMHI e INDECI. 

Una red de mujeres 

Cuando le preguntan sobre la participación en la Red MOP, Raquel es clara: «Son más mujeres que varones». No es casualidad. En muchas comunidades vulnerables, las mujeres tienen vínculos más densos con el entorno inmediato porque asumen las labores de cuidado: conocen a los vecinos, identifican los problemas del territorio y sostienen el tejido comunitario cotidianamente. En la Red MOP, por ejemplo, el 85,5% de los voluntarios lleva 20 años o más viviendo en sus comunidades, lo cual alimenta sus motivaciones principales: el sentido de pertenencia y la búsqueda del bienestar colectivo. 

Este rol voluntario y no remunerado que asumen mayoritariamente las mujeres no es un fenómeno aislado: según la OIT, ellas realizan el 76,2% de todo el trabajo de cuidados no remunerado a nivel mundial. El voluntariado comunitario corre el riesgo de seguir esa misma lógica de sobrecarga invisible si no se acompaña de un proceso real de empoderamiento. 

El enfoque de Practical Action apuntó precisamente a eso: a convertir los liderazgos en plataforma para que las mujeres incidan en espacios de mayor poder. Que de la Red MOP pasen a dialogar con el municipio. Que de organizar brigadas pasen a incidir en políticas. Hoy, esto ya es una realidad. 

Aprender de la experiencia 

La Red MOP nació para acercar a las personas a su rol en la gestión del riesgo de desastres: hacerlos conscientes de ellos y desarrollar capacidad de observación propia. Con el tiempo, ha hecho algo más: construir liderazgos que hoy se conectan con los actores oficiales. 

En 2022, este enfoque fue clave para que comunidades con más de 50 años en la ribera del Rímac asumieran compromisos concretos sobre los límites del territorio habitable, en un acuerdo que reunió a la municipalidad distrital, la Autoridad Nacional del Agua y los propios líderes comunitarios, ya sensibilizados gracias a su participación en espacios como la Red MOP y la Red de Líderes Resilientes. 

«Claro que ahora hemos aprendido más a convivir con nuestros riesgos, cosa que antes no sabíamos, éramos muy empíricos», reflexiona Raquel. Las herramientas las dio la Red MOP, pero fue el compromiso de voluntarias de corazón, como ella misma dice, lo que convirtió esas herramientas en un escudo para toda la comunidad. Cuando cae la lluvia en Chaclacayo, la Red MOP está vigilante.