LIDAR, Sensores que salvan vidas
La implementación de sensores automáticos LIDAR para la medición del nivel del río se perfila como una herramienta clave para la complementación de información y alerta ante inundaciones en el norte amazónico de Bolivia. Los LIDAR son sensores que pueden salvar vidas, son utilizados para la prevención ante inundaciones causadas por las crecidas en el río Beni.

En una región marcada históricamente por inundaciones cíclicas cada vez más frecuentes por las amenazas climáticas, la información puede significar la diferencia entre la preparación y lograr evitar el desastre. En ese contexto, el trabajo articulado entre la Capitanía de Puerto Mayor del Río Beni y la organización Practical Action, en el marco del programa para la resiliencia climática, fortalece los sistemas de alerta temprana (SAT) mediante la instalación de sensores automáticos de nivel de río en puntos estratégicos de la cuenca.
El Capitán de Corbeta Zenit Kadir Suárez Ayala, actual Capitán de Puerto Mayor del Río Beni, explica que la Capitanía cumple un rol técnico–operativo fundamental en el monitoreo permanente del nivel del río y las precipitaciones, enmarcado en la Ley 2976 de Capitanías de Puerto y la Ley 165 de Transporte. “Nuestro trabajo se basa en la seguridad de la navegación, la salvaguarda de la vida humana y la preservación del medio ambiente acuático. Para ello realizamos mediciones constantes y difundimos avisos a los navegantes y a las unidades de gestión de riesgo”, señala.
Tradicionalmente, el monitoreo se realiza mediante reglas limnimétricas de observación directa y pluviómetros, además de la coordinación con otras capitanías río arriba y con guardaparques de áreas protegidas como el Parque Nacional Madidi. Sin embargo, estas mediciones manuales, si bien útiles, tienen limitaciones en cobertura y tiempo de respuesta.

Un salto tecnológico para la alerta temprana
La instalación de sensores automáticos tipo LIDAR (Light Detection and Ranging EN) en cercanías del río Quendeque, próximo a la confluencia de los ríos Kaka y Alto Beni —principales afluentes del Beni—, marca un punto de inflexión. Estos dispositivos permiten obtener datos en tiempo real sobre el comportamiento del río en la cuenca alta, en un punto de estratégico, antes ciego, que permite acceder a información con ocho horas de anticipación.
“Gracias a este sensor podemos saber si una crecida va a continuar o si ya presenta una tendencia a la baja. Esa información es vital para prepararnos y emitir alertas oportunas”, explica el Capitán Suárez. Los datos son compartidos con las unidades de gestión de riesgo municipales, el SENAMHI y el Servicio Nacional de Hidrografía Naval, permitiendo activar planes de contingencia, restringir la navegación y alertar a comunidades ribereñas y a municipios para la toma de decisiones.
Sebastián Villamil Fernández, especialista en teledetección de Practical Action, destaca que estos sensores permiten complementar la información en tiempo real de los sistemas de alerta temprana, bajo un enfoque de cuencas. “Cuando se detecta una variación en el nivel del río, se alerta a las instituciones responsables. Debido a la distancia entre la cuenca alta y las poblaciones río abajo, se puede contar con un margen de aviso que va de varias horas hasta casi un día, lo que permite evacuar zonas bajas, asegurar bienes y suspender actividades de riesgo como la navegación, la pesca o el turismo”.

Más cobertura, menos incertidumbre
Actualmente, el sensor instalado permite monitorear cerca del 60 % de la dinámica de la cuenca alta del río Beni. Sin embargo, aún existen afluentes importantes —como los ríos Tuichi y Quiquibey— que no cuentan con monitoreo automático debido a la falta de conectividad de internet en zonas remotas. Aun así, la experiencia y la observación directa permiten a la Capitanía complementar la información.
El desafío a futuro es ampliar la red de sensores, en lugares claves establecidos de acuerdo con la experiencia y coordinación de entes nacionales y locales, esta mirada y la propuesta innovativa de Practical Action apuntan a propuestas de información complementaria de bajo costo y alto valor para los sistemas de alerta temprana.
Uno de los puntos de interés se encuentra en el sector del Estrecho del Bala; la instalación de un sensor LIDAR en este punto permitiría complementar información sobre el aporte de otras cuencas altas, fortaleciendo la precisión de los datos y la planificación preventiva. “Contar con información más completa nos permitirá no solo alertar, sino también generar registros históricos para entender mejor el comportamiento de cada afluente y su impacto”, señaló Suárez.
Un impacto directo en comunidades vulnerables
Las inundaciones del río Beni han dejado huella profunda en comunidades indígenas y campesinas río abajo, como las pertenecientes a los pueblos Tacana, Tsimane y Mosetén. Eventos como los de 2014 y marzo de 2025 provocaron desbordes prolongados que afectaron viviendas, cultivos, ganadería y salud comunitaria durante meses.
En ese contexto, la labor de Practical Action no se limita a la tecnología. Su enfoque en la gestión del riesgo busca mejorar la calidad de vida de las personas, reduciendo pérdidas humanas y materiales mediante prevención, información y coordinación institucional. “Antes se dependía del ‘pasar la voz’ y de observaciones aisladas. Hoy, los sensores automáticos nos dan datos continuos, confiables y en tiempo real”, remarca Villamil.
Tecnología, coordinación y prevención
Practical Action contribuyó a la instalación de este sensor LIDAR, en coordinación con, el Servicio Nacional de Hidrografía Naval (SNHN), la Capitanía del Puerto Mayor de Río Beni y el Parque Nacional y Area Nacional de Manejo Integrado Madidi. Esta propuesta se enmarca dentro del Programa para la Resiliencia climática que es impulsada por la Alianza Zurich y la Cooperación Internacional Suiza – COSUDE, desde el Hub Regional Lima.


Equipo interinstitucional realizando el monitoreo y mantenimiento de la estación
Leon Lizon, jefe del Programa para la Resiliencia Climática (Practical Action, como parte de la Alianza Zurich), se refirió al sensor como un pilotaje de estas tecnologías abiertas y de bajo costo. Además, señaló que la instalación en este punto del Quendeque requirió la adaptación de la tecnología, como el incremento del área de los paneles solares con baterías independientes, debido a las características de la zona como la temperatura, la humedad, y otros que afectan al tiempo de vida del sensor. Lizon comentó además que se requirió trabajar la adaptación de un brazo de metal para la implementación adecuada del sensor. La cobertura de telefonía móvil, también puede ser una limitante para este tipo de tecnología, al ser necesaria para el envió de datos en tiempo real.
Esta experiencia en el río Beni demuestra que la combinación de conocimiento especializado local, marco institucional, coordinación interinstitucional y tecnología apropiada puede favorecer a la prevención, salvar vidas y reducir los impactos en los medios de vida. Los sensores se han convertido en una potencial herramienta estratégica para la Capitanía de Puerto y los municipios, permitiendo tomar decisiones basadas en datos en tiempo real y no sólo en la experiencia.
En un escenario de cambio climático, donde las crecidas son cada vez menos predecibles, la inversión en sistemas de alerta temprana se vuelve indispensable. Como concluye el Capitán Suárez, “… la prevención es la clave. Tener información oportuna nos permite actuar antes de que el agua llegue a las casas. Y en eso, estos sensores están marcando la diferencia”.