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¿Qué cambia en una parcela cuando el agua deja de depender únicamente de la lluvia?

Escrito por: Andrés Torrico

Agricultora de Icrana, frente al panel solar. Foto: Mónica Cuba, Practical Action

En el Altiplano boliviano, sembrar y cosechar ha dependido históricamente del inicio, la duración y la regularidad de las lluvias. Sin embargo, las variaciones en las temperaturas y las precipitaciones, junto con periodos de sequía cada vez más frecuentes, están aumentando la incertidumbre para las familias productoras.

Los sistemas tradicionales basados en reservorios, canales y fuentes superficiales también son limitados durante periodos prolongados de sequía. Cuando disminuye el agua disponible, aumenta la presión sobre la producción, los suelos y los recursos naturales de la comunidad. Esto tiene un impacto directo en los medios de vida y en la seguridad alimentaria de las comunidades y de los centros urbanos que dependen de esta producción.

Frente a este desafío, el bombeo de agua mediante energía solar y la incorporación de sistemas de riego tecnificado representan una alternativa de adaptación climática que disminuye la dependencia exclusiva de las precipitaciones y utilizar el agua de manera más eficiente.

Del sol al cultivo

Los sistemas solares de bombeo utilizan paneles fotovoltaicos para captar la radiación solar y transformarla en energía eléctrica. Esta energía activa una bomba que transporta el agua hacia un sistema de almacenamiento o directamente hacia la infraestructura de riego.

Posteriormente, el agua se distribuye mediante sistemas de riego tecnificado, lo que permite dirigirla con mayor precisión hacia las áreas cultivadas y aplicarla de acuerdo con las necesidades de las plantas.

Ilustración del funcionamiento del sistema de riego por bombeo solar. Fuente: elaboración propia.

A diferencia de los sistemas que dependen de combustibles fósiles, el bombeo solar para riego tecnificado, utiliza una fuente de energía renovable generada por el sol. Esto puede disminuir los costos de funcionamiento y facilitar la sostenibilidad del sistema, siempre que exista una adecuada capacitación, mantenimiento y organización comunitaria.

El cambio no consiste únicamente en disponer de agua, sino también, en contar con mejores condiciones para administrarla, distribuirla y utilizarla responsablemente.

¿Qué cambia con la incorporación del riego solar?

Los efectos de esta tecnología pueden observarse en varias dimensiones. No se trata solamente de una mejora técnica, sino de una transformación que involucra la producción, el ambiente, la organización comunitaria y la economía familiar.

DimensiónAntesCon el sistema de riego solar
Técnica y productivaLa producción estaba condicionada por lluvias variables, por la capacidad y el acceso a combustible y por sistemas de riego con menor control sobre la cantidad, el momento y la frecuencia de aplicación del agua.El bombeo de agua con energía solar y el riego tecnificado permiten acceso y un eficiente control del agua y generan mejores condiciones para planificar la producción y diversificar los cultivos.
AmbientalExistían mayores pérdidas de agua durante el riego, presión sobre las fuentes superficiales y, en algunos casos, dependencia de combustibles para el bombeo.Se utiliza una fuente de energía renovable, se mejora la eficiencia en la aplicación del agua y se fortalecen las condiciones para una gestión responsable del recurso hídrico.
Social y organizativaLas familias enfrentaban la incertidumbre climática con capacidades limitadas para gestionar tecnologías de riego y organizar colectivamente la distribución y el uso del agua.Las comunidades participan en la operación, el mantenimiento y la gestión de los sistemas, fortaleciendo conocimientos, responsabilidades, acuerdos y capacidades de adaptación. La mujer asume un rol activo de liderazgo y sus capacidades potencian su conocimiento territorial y productivo.
EconómicaLa variabilidad de las lluvias potenciaba el  aumento del riesgo de pérdidas productivas, limitando la planificación de las campañas y reduciendo las posibilidades de generar excedentes.Un acceso más estable al riego puede disminuir riesgos, mejorar la planificación productiva y abrir oportunidades para diversificar la producción y los ingresos familiares.
Seguridad alimentariaLa escasez de agua limitaba los ciclos productivos a uno anual, esto impactaba sobre la cantidad y variedad de alimentos que las familias podían producir.El riego puede favorecer a duplicar o triplicar los ciclos productivos de algunos cultivos, favorece a una producción más estable y diversificada y fortalece la disponibilidad y variedad de alimentos.

Fuente: Elaboraciòn propia

Tecnología gestionada por la comunidad

La instalación de paneles solares, bombas y sistemas de riego constituye sólo una parte de la solución. Para que estos sistemas de riego continúen funcionando, las comunidades deben contar con capacidades para operarlos, mantenerlos y organizar su uso; de esta forma podrán consolidar un modelo de riego sostenible.

Esto implica definir responsabilidades, fortalecer capacidades de forma equitativa e inclusiva, establecer acuerdos para la distribución del agua, realizar tareas de mantenimiento y tomar decisiones colectivas sobre el funcionamiento y sostenibilidad del sistema.

La gestión comunitaria también es importante para garantizar que el uso del agua sea sostenible y no genere nuevas presiones sobre las fuentes disponibles.

Por ello, el riego solar no debe entenderse únicamente como una obra de infraestructura o simplificarlo a mera tecnología. Es también un proceso de aprendizaje, fortalecimiento de capacidades y de la gobernanza local.

La iniciativa “Energía solar para promover la agricultura resiliente y mejorar la seguridad alimentaria en comunidades alrededor del lago Titicaca”, implementada por Practical Action con el apoyo de EKOenergy ecolabel, Kilburn & Strode y la Fundación Eurofins, busca contribuir a la adaptación al cambio climático mediante prácticas de riego tecnificado que utilicen energías renovables y promuevan una agricultura resiliente en diez comunidades alrededor del lago Titicaca.

Además de instalar la tecnología, la iniciativa fortalece las capacidades de productores y productoras para mejorar sus prácticas agrícolas, operar y mantener los sistemas solares, gestionar responsablemente el agua y tomar decisiones colectivas.

Porque cuando el agua deja de depender únicamente de la lluvia, no sólo cambia la forma de regar. También cambian las posibilidades de planificar, producir alimentos, reducir riesgos y construir una agricultura más resiliente basada en una gobernanza local y articulada a diferentes niveles.