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Usos productivos de la energía: clave hacia una Amazonía sostenible

Algunas claves de la ponencia de Ivo Salazar, líder temático en Energía de Practical Action en América Latina, en el Workshop Energias da Amazonia, organizado por el gobierno de Brasil y la Alianza Global de Energía para las Personas y el Planeta (GEAPP) en Manaus este 10 y 11 de febrero.

Aunque América Latina alcanzó 97.2% de cobertura eléctrica en 2019 (BID), la «última milla» sigue pendiente. Pero el verdadero impacto no está solo en llevar luz a comunidades remotas, sino en integrar la energía a procesos productivos que generen ingresos reales y transformen economías locales.

La paradoja amazónica: biodiversidad con bajo valor agregado

La bioeconomía amazónica enfrenta una paradoja crítica: posee recursos de alto valor potencial como frutos, resinas, fibras, aceites, pero sin energía para procesarlos, las comunidades pierden gran parte del valor final. Los usos productivos de la energía (UPE) son el catalizador tecnológico que convierte biodiversidad en productos con valor agregado, permitiendo que el ingreso permanezca en territorio y haciendo económicamente viable la conservación del bosque en pie.

Dos historias que lo confirman

La energía está transformando negocios concretos. Practical Action trabaja en Bolivia desde el 2010 promoviendo el uso productivo de la energía bajo un enfoque de mercado en diferentes cadenas de valor como hortalizas (riego), cacao, café, lácteos, camélidos, banano y turismo. En Tres Hermanos, comunidad tacana en la Amazonía boliviana, un colectivo de mujeres ha convertido la energía solar en catalizador de cambio económico y social. Su emprendimiento TUMI, que elabora jabones medicinales y aceites con plantas silvestres, experimentó una transformación significativa al incorporar sistemas fotovoltaicos que permiten el funcionamiento de congeladoras, balanzas, iluminación, entre otros. Hoy pueden producir hasta 600 jabones por mes.

En Cajamarca, Perú, La Cooperativa Atahualpa Jerusalén de Cajamarca gestiona una gran plantación forestal y se enfrenta a los residuos de la tala de árboles, como el aserrín. Nuestra intervención en 2018 permitió producir briquetas de biomasa a partir de aserrín y virutas para venderlas como alternativa a la leña para las necesidades culinarias de las familias. Hoy elaboran 900 kg por día.

El modelo: tres pilares + un enfoque

El modelo de Practical Action se sostiene sobre tres pilares inseparables: la transformación local de productos que requiere energía confiable para procesos como secado, refrigeración y envasado; la diversificación productiva que rompe la dependencia extractiva y permite a las comunidades generar múltiples fuentes de ingreso; y la generación de ingresos suficientes para que el bosque en pie sea económicamente más competitivo que la deforestación.

Pero la Amazonía presenta desafíos únicos: comunidades dispersas en territorios inmensos, baja densidad poblacional y costos de inversión que superan cualquier presupuesto sectorial individual. Escalar este modelo requiere coordinación sin precedentes entre actores que históricamente trabajan en silos.

Los gobiernos deben habilitar marcos normativos, establecer tarifas adecuadas y liderar la articulación sectorial. El sector privado debe arriesgar inversión en territorios remotos donde los retornos son a largo plazo. Las organizaciones de la sociedad civil actúan como bisagras: facilitan diálogo, brindan asistencia técnica y generan la evidencia que justifica políticas públicas.

«Los UPE deben ser parte integral de la transición energética y la bioeconomía», enfatiza Salazar. «La sostenibilidad requiere modelos contextualizados al territorio, centrados en personas, generando capacidades e incorporando los saberes locales.»

Lanzado en 2023 por el Gobierno de Brasil, el programa Energías de la Amazonía busca acelerar la transición energética en sistemas aislados, sustituyendo fuentes contaminantes por soluciones renovables, como la energía solar y sistemas híbridos.

El Workshop Energias da Amazonia es promovido por el Ministerio de Minas y Energía y por la Alianza Global de Energía para las Personas y el Planeta (GEAPP), como acción del Protocolo de Intenciones firmado en la COP30, en alianza con la Fundación Amazonía Sostenible (FAS). El taller cuenta con la participación de la Empresa de Investigación Energética (EPE), la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL), el Ministerio de Desarrollo Agrario y Agricultura Familiar (MDA), el Ministerio de Medio Ambiente, el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), la Cámara de Comercialización de Energía Eléctrica (CCEE), PSR, entre otras instituciones socias.